Este era un hombre, malvado, malvado , pero muy malvado, que cuando su esposa murió, le quedaron dos lindas hijas a las que maltrataba constantemente, sin dejar que tuviesen contacto con nadie haciendo se sus vidas una infeliz cadena de desgracias,
Una noche cuando ya las niñas dormían profundamente, el hombre abruptamente las despertó, haciéndolas que tomaran un poco de comida que consistía en frijoles parados y un mumo de tortillas que ellas mismas habían cocinado, pues eran muy hacendosas y trabajadoras. Contrariadas pero obedientes ellas siguieron a su papa, quien había planeado irlas a perder a un cerro de tantos que abundan en Jalapa, para nunca mas volverlas a ver.
Efectivamente, con engaños el hombre las abandono a su suerte, pasándola muy mal, pues por las noches sufrian de un tenaz frio y en el dia de un agobiante calor, muy pronto la comida y el agua se les acabo y las dos jovencitas empezaron a debilitarse y a enflaquecer.